La Unión Europea apoyó al Gobierno Ecuatoriano en la prevención y respuesta al Covid-19 a través de sus socios ACNUR y OIM

Autoridades de la Unión Europea en Ecuador, ACNUR, OIM y Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana durante el cierre del proyecto.

La Unión Europea, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) presentaron, en un evento de alto nivel realizado en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, los resultados de los esfuerzos conjuntos realizados entre julio de 2020 y diciembre de 2021 para promover la integración entre población refugiada, migrante y ecuatoriana vulnerable, a través de la asistencia a las comunidades más afectadas por la pandemia. 

Esta iniciativa incluyó mejoras en el acceso a servicios de protección social, salud pública, albergues; y se enfocó también en sensibilizar a las personas sobre el virus, impulsando la inclusión de personas refugiadas y migrantes en las respuestas nacionales a la pandemia.

Durante el acto, el Embajador de la Unión Europea en Ecuador, Charles-Michel Geurts, manifestó que, a pesar de que la UE brinda atención prioritaria a la situación de los refugiados por el conflicto entre Ucrania y Rusia, el compromiso con Ecuador se mantiene intacto en lo que se refiere a seguir impulsando el proceso de regularización de la situación de los inmigrantes venezolanos y su integración en las comunidades de acogida. 

“Actualmente, en Ecuador la Unión Europea financia 15 proyectos en favor de población en desplazamiento forzado y la población local por un valor aproximado EUR 42.2 millones, mismos que son implementados por socios como las agencias de Naciones Unidas, agencias de cooperación europeas y organizaciones de la sociedad civil” agregó.

Durante la ejecución del proyecto, se instalaron 186 unidades de alojamiento para refugiados en centros de salud y hospitales, que fueron usadas como áreas de descanso, triaje y aislamiento para potenciar su capacidad para responder a la gran demanda de servicios sanitarios. Además, se suministraron 138.298 equipos de protección personal a miembros del personal humanitario de primera línea, incluyendo: batas quirúrgicas, guantes, mascarillas, respiradores y trajes de protección.

“La COVID-19 ha tenido un impacto devastador sobre la vida de personas refugiadas y migrantes más vulnerables y sus comunidades de acogida en Ecuador,” dijo por su parte Magda Medina, Representante Adjunta de ACNUR. 

“Este instrumento ha logrado apoyar los esfuerzos del Gobierno ecuatoriano para abordar la movilidad humana en medio de una crisis sanitaria de esta magnitud.”

Un caso de éxito del trabajo conjunto con las comunidades fue la iniciativa de Vigilancia Epidemiológica Comunitaria (VEC), que permitió la detección temprana de la Covid-19 gracias al involucramiento de 15 organizaciones comunitarias. Cuando los trabajadores humanitarios ya no podían visitar físicamente las comunidades, fueron las organizaciones dirigidas por personas refugiadas y migrantes quienes tomaron la primera línea de la respuesta a la pandemia.

“La coordinación entre actores humanitarios, autoridades locales y las comunidades mismas, han permitido que los esfuerzos invertidos permitiesen salvar vidas,” dijo José Iván Dávalos, Jefe de Misión de la OIM en Ecuador. 

“Las dinámicas de resiliencia y cohesión social que se han creado a través de la implementación de la herramienta seguirán forjando comunidades más unidas.”

Además del tema de salud, la iniciativa también buscó generar comunidades más solidarias. En ese sentido, 24.964 personas fueron alcanzadas a través de campañas de solidaridad, incluyendo a comunidades como la Awá, en Chical, ubicada en la frontera norte de Ecuador. Asimismo, más de 2.000 personas refugiadas y migrantes participaron en actividades de integración socioeconómica a través de la identificación de necesidades específicas de protección, promoción de actividades de autogestión comunitaria y el fortalecimiento de capacidades para promover la inserción laboral.

Ecuador alberga uno de los números más altos de personas reconocidas como refugiadas, con unas 72.000 según los registros históricos del Gobierno. Además, según la Plataforma de Coordinación Inter-agencial en el país (GTRM - R4V) hay más de medio millón de personas refugiadas y migrantes de Venezuela en Ecuador, muchas de las cuales se vieron fuertemente afectadas por la pandemia.

Las iniciativas financiadas por el Instrumento en pro de la Estabilidad y la Paz (IcSP, por sus siglas en inglés) en Ecuador permitieron brindar una respuesta integrada y multi-sector para varios grupos en vulnerabilidad, incluyendo personas refugiadas, migrantes, población indígena, y comunidades de acogida en todo el país.

El trabajo articulado entre la Unión Europea, ACNUR y OIM permitió incluir a las personas refugiadas y migrantes en la respuesta que brindó el Estado para frenar la propagación del Covid-19 en Ecuador. Además, permitió concienciar a las personas sobre el desplazamiento forzado y mejorar la integración socioeconómica de los refugiados y migrantes a través de iniciativas que les permitan volverse autosustentables en el tiempo, pese a la pandemia.
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