Adecco presenta un análisis del mercado laboral femenino post pandemia en Ecuador


Grupo Adecco, empresa líder mundial en soluciones de Recursos Humanos, presenta un análisis de la situación del mercado laboral femenino en Ecuador, con data actualizada post Covid-19. Previo a la pandemia, la situación de desigualdad entre hombres y mujeres en el contexto empresarial ya era evidente y, tras dos años de la misma, el panorama del mercado laboral femenino se ha vuelto aún más desafiante.

Viviana Rodríguez, Directora de Operaciones de Adecco Ecuador, explica que una de las principales consecuencias de la pandemia ha sido que más mujeres que hombres han perdido su empleo. Además, analiza la experta, para ellas ha sido más complicado conseguir una nueva oportunidad laboral y reintegrarse en el mercado. Rodríguez afirma que a pesar de que desde hace algunos años las cifras de mujeres profesionales ha seguido en aumento, todavía la brecha es amplia, sobre todo en cargos gerenciales o estratégicos, en donde se evidencia que únicamente el 36% de posiciones las ocupan mujeres.

También hay otros sesgos que impiden llegar a una equidad total, entre los que se encuentran la falta de equidad salarial. Esta realidad se viene evidenciando desde hace algunos años y, a pesar de los intentos de disminuir la brecha, aún se observa que los hombres perciben un ingreso mayor que el de las mujeres, incluso al tener las mismas responsabilidades. Otro factor de análisis es que en muchas ocasiones, los cargos directivos requieren de viajes frecuentes, lo que, a vista de los empleadores, se podría complicar si las mujeres tienen hijos pequeños, están embarazadas o son el sostén de sus hogares.

De acuerdo con el análisis realizado por Adecco Ecuador, si bien actualmente las mujeres han incursionado en todas las profesiones, hay algunas áreas en donde tienen mayor participación, entre las que destacan Comunicación, Recursos Humanos, Asuntos Corporativos, Ventas y Marketing. En esta línea, los sectores en donde se concentra una mayor cantidad de personal femenino son: sector servicios (62%), sectores que agrupan actividades comerciales, restaurantes y hotelería (48%) y el sector financiero (46%); mientras que en ciertos sectores aún están prácticamente ausentes, como es el caso de el sector de construcción, con apenas un 4% de presencia, y en minas y petróleos, con un 12% de participación.

A partir de todas estas realidades que se han visualizado de mejor manera a raíz de la pandemia, tanto las empresas privadas como el gobierno están realizando esfuerzos para mejorar las condiciones laborales femeninas, aunque aún falta mucho por hacer. Algunas compañías han implementado políticas de responsabilidad corporativa enfocadas en mejorar la empleabilidad de las mujeres, como contar con espacios de lactancia, programa de guarderías, modalidades de trabajo flexibles, entre otras. Estas iniciativas, sin duda, contribuyen a que la discriminación de género se reduzca y que las mujeres puedan encontrar un equilibrio entre su vida laboral, personal y familiar.

Adecco, por ejemplo, cuenta actualmente con el programa Talento Sin Etiquetas, creado con el objetivo de tener procesos de contratación inclusivos. Así, entre las políticas de selección que lleva adelante la compañía se prohíbe tomar en cuenta el género, la edad, el lugar de residencia, discapacidades o fotos del candidato con el fin de asegurar que la elección responda únicamente a las capacidades del candidato y no a características que puedan generar discriminación.

“Esta iniciativa ha sido compartida con varias empresas con el fin de seguir cambiando los sesgos, brindar oportunidades más justas de trabajo para todos y construir un camino firme hacia una cultura de igualdad de género”, afirma Rodríguez.

De igual manera, el análisis señala que el gobierno ha creado iniciativas y políticas que contribuyan a una mejor empleabilidad femenina. Tal es el caso de la certificación “Instituciones Seguras Libres de violencia contra las mujeres” que se entrega a aquellas instituciones públicas que garanticen espacios confiables para sus trabajadoras. Así mismo, desde el Ministerio de Inclusión Económica y Social, se ha creado el “Protocolo de Prevención y Atención de casos de discriminación, acoso laboral y toda forma de violencia en los espacios de trabajo”, que permite contar con acciones claras para reducir las brechas de género y evitar los espacios de discriminación. También está la Ley de Creación de Oportunidades Laborales que establece un mejor tratamiento a las mujeres. Por su parte, el Ministerio de Trabajo participó en el lanzamiento de la Fase II de la Iniciativa para la Contratación Equitativa de la OIT.

No obstante, asegura la especialista de Adecco, para continuar mejorando la calidad del mercado laboral femenino se debe seguir trabajando muy fuerte en políticas y proyectos enfocados en romper las brechas salariales, mejorar la equidad en cargos gerenciales, brindar empleos estables para mujeres, desarrollar políticas que ayuden a mujeres en situación de vulnerabilidad, promover diferentes tipos de contratos para crear una mayor facilidad de trabajo, entre otros. Desde el ámbito empresarial, además, es importante diseñar políticas que permitan garantizar la equidad de género, impulsar una cultura de participación en igualdad de condiciones en los procesos de selección, y fomentar espacios donde se permita tener un balance real entre la vida personal y profesional. Estos cambios son muy necesarios, más aún si se considera que el tamaño de la economía latinoamericana podría aumentar hasta un 22,5% si se incrementa el empleo femenino con mayor calidad.

Con este análisis, se puede ver que los retos y desafíos para las mujeres ejecutivas se mantienen aún más fuertes después de la pandemia. Sin embargo, se reconoce como atributos propios del género femenino el tesón, liderazgo, adaptabilidad al cambio, visión estratégica, comunicación, orientación a resultados, y capacidad de trabajo en equipo, como características en las que las mujeres tienen ventaja y que sin lugar a dudas irán construyendo el camino hacia una cultura de igualdad de género.
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